Siempre que se habla de “batalla de
consolas” nos viene a la mente la pugna entre la MegaDrive y la
Super Nintendo. Puede que el vencedor no esté claro entre las
consolas de 16bits, pero se da por hecho que Nintendo ganó en los
8bits con su NES. Sin embargo, hago memoria y nadie de mis amigos
tenía una NES. De hecho, nunca he jugado con una; lo
más parecido fue jugar una recreativa con un temporizador
que nos dejaba elegir entre varios títulos de Nintendo. Entonces
¿por qué asumimos que la Nintendo fue un éxito como en USA?
Hablemos de la gran denostada: la Sega Master System. Hasta hace poco tuve mis dudas sobre si la primera Master System, la que leía cartuchos y tarjetas, estuvo disponible en España sin acudir a tiendas de importación. La MicroMania número 24 (junio de 1987) me ha sacado de dudas: Proein distribuía la Master System al nada despreciable precio de 29.000 pesetazas, que si aplicamos la inflación sería algo así como unos 450 € actuales. El precio de los juegos tampoco se quedaba atrás: 2.990 pesetas para las tarjetas y 4.750 por los cartuchos, que vendrían a ser 45 € y 75 € respectivamente. Como se puede comprobar, los juegos siempre han sido caros de cojones.
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Publicidad de la primera Master System |
Un par de años después, cuando
Amstrad, Spectrum, Commodore64 y MSX ya estaban en claro declive,
Sega lanza la Master System II. La que llevaba de Alex Kidd in
Miracle World en la memoria. Han pasado más de 25 años y todavía
recuerdo lo que me costó ahorrar las 13.000 pelas que costaba.
La Master System II coexistía con la
MegaDrive y era un sucedáneo más que agradable para los que no nos
alcanzaron los ahorros o la paciencia para ir a por la 16bits. Tenía
un catálogo bastante extenso, un buen poñado de juegos a precio
reducido y el salto cualitativo entre los cassetes de Spectrum y los
cartuchos de SEGA era brutal.
Sin embargo, las tiendas de videojuegos
eran algo que solo los que vivían en capitales de provincia podían
experimentar. Los demás teníamos que conformarnos con ir a una
tienda de electrodomésticos y elegir entre poco más de una docena
de títulos el juego que queríamos para el cumpleaños. Quizás la
distribución de la NES se realizó de forma poco regular o se enfocó
hacia grandes almacenes, pero en las pequeñas ciudades la presencia
de Nintendo fue casi nula hasta la llegada de Game Boy y Super
Nintendo.
La Master System se vendió de puta
pena en EEUU y Japón. De hecho, se abandonó tras el lanzamiento de
la Mega Drive. No hubo forma de competir con Nintendo, lanzada un par
de años antes y debido al férreo contrato del Nintendo Seal of
Quality con los desarrolladores. Pero no así en Europa: la Master
System II cogió una buena parte del hueco que dejaron los
ordenadores domésticos. Algo hay que reconocer: la paleta de colores
de la NES parece una de esas fotos de platos combinados descoloridas
por el sol que hay en la tasca más cutre de tu barrio. Si nos daban
a elegir entre NES o Master System tan solo con capturas de pantalla
era imposible no decantarse por la consola de Sega.
Al final, en Europa las ventas de
Master System resultaron ser superiores a la consola de Nintendo.
España no fue la excepción y se vendieron unas 550.000 Master
System frente a 400.000 NES, sin contar las piratonas NASA y
Polystation. Quizás los recuerdos de los dibujos animados
que ponían en Antena 3 cuando todavía ponían dibujos animados, la
omipresencia de la NES en los medios americanos y japoneses y la
vorágine especuladora que rodeó el lanzamiento de la NES Classic
Mini dieran la impresión que aquí todo quisqui tenía una Nintendo
de chaval. Sin embargo, resulta que hubo más infancias y
adolescencias con Sonic, WonderBoy y Alex Kidd que con Super Mario, Metroid y Donkey Kong. Parece que los Segueros no tienen permiso ni para recordar que
en un tiempo llevaron la delantera.
Si me dan a elegir, yo soy más de Golden Axe
que de Zeldas...
Galious
Fuentes:
Toda la razón, señor. No en mi caso, que si tuve la NES -entre 7 y 8 mil pelas por cartucho de estreno- debido a tres títulos (SMB 3, Megaman 3 y un Star Wars al que la Hobby había cascado un 96; aunque este último acabó saliendo también para MS2). Pero en el 88/89 todos mis compis de clase tenían la pequeña de Sega. Y sí, la paleta de colores era otra cosa... Alex Kidd, Sonic, Fantasy World 2, etc, eran otra cosa.
ResponderEliminarCon todo te diré que tampoco era fácil encontrar demasiados títulos en Barcelona. Nunca encontré The New Zealand Story o Solstice, por ejemplo; y jamás en grandes almacenes, sino en La Ronda de Sant Antoni (bendita era esa tienducha) y otras más sórdidas del puerto.
Por entonces Mega Drive era para los cuatro pijos del cole. Me la agencié cuando fue un poco más accesible, durante la primavera del 92. Mal momento, ya que SNES estaba a punto de salir... De nuevo era prácticamente el único de la clase que no podía intercambiar cartuchos; de nuevo con una paleta de colores netamente inferior (el drama se repetiría con Saturn). Tras un accidente acuático, mi MD murió (volvería a comprar su versión 2 años después) y tuve la fortuna de pillar una SNES de segunda mano con cinco cartuchos (Kart, World, Zelda, FFight y SF2) por el escandaloso precio de 7 mil pelas. En fin, peores o mejores técnicamente hablando, las disfruté todas a piñón... excepto esa MS2, esa espinita sí la tengo clavada XD (eso sí, entre GB y Game Gear me quedo mil veces con la primera; por catálogo, diseño y batería).
¡Qué ilusión que te haya vuelto a picar el gusanillo del Laberinto! (me están entrando ganas; no tengo arreglo, soy un culo veo culo quiero XD)
Ciro
Cuando he leído la cabecera lo primero que se me ha venido a la cabeza es lo descontento que estuve con la Master System que había en casa, cuando mucha gente cercana tenía la Mega Drive, que dejaba a su antecesora como consola de segunda...
ResponderEliminarLuego me he acordado del Wonder Boy III y se me ha pasado. Posiblemente el juego que más he disfrutado de estas dos consolas. Ah, y siempre me gustó más el Sonic de la MS que el de la MD, mucho más colorido y bonito.